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martes, 9 de enero de 2018

Silveria Espinosa de Rendón

(1815-1886) Poeta y escritora colombiana del siglo xix, pertenece a las pioneras de la Literatura femenina y bosqueja "entre líneas" el movimiento feminista.

Silveria Espinosa nace  el 20 de enero de 1815, en Sopó, municipio localizado a tan sólo 37 kilómetros de Bogotá, la ciudad capital de Colombia.
Hija de don Bruno Espinosa de los Monteros destacado intelectual criollo, impresor y prócer de la independencia que se desempeñaba como "Impresor del Reino" y años más tarde  de la República;  y de doña María Antonia Dávila y Novoa. 
Para acercarnos a Silveria y conocer un poco  de su vida, emociones y sentimientos que motivan su vasta e interesante obra, debemos comprender previamente el contexto social en el que transcurren su infancia y adolescencia. La época en que nace la escritora es un período convulsionado y caótico, plasmado de conspiraciones e intrigas  que surgen en el día a día de un ámbito político dividido,  pues discurría en nuestro territorio el quinto año de la llamada Primera República, y en esta  se originó  un fuerte enfrentamiento entre los líderes por dos visiones de poder: El Centralismo y el Federalismo que condujeron el destino de la República a la primera guerra civil; a tan sólo   cinco años del magno golpe revolucionario del 20 de Julio de 1810, día en que los criollos firmaron el Acta de Independencia, crearon Junta Suprema de Gobierno y depusieron al Virrey; luego,  el 16 de julio de 1813,  Antonio Nariño y Álvarez  presidente de Cundinamarca proclamó la independencia absoluta de Cundinamarca, la finalización de la dependencia de España  y declaró a Cundinamarca como Estado Libre y Soberano separado para siempre de la corona española.

Bruno Espinosa de los Monteros, padre de Silveria, fue un actor de notable importancia en el proceso  independentista, pues su imprenta, antes al servicio del Rey, prestó incondicionalmente  servicios a  la República y  además,  fue amigo cercano del Precursor Nariño, por tanto, Silveria se familiariza con las actividades de su padre, que podemos deducir, eran frecuentes, numerosas y algunas de notable importancia, así que los jóvenes años de Silveria transcurren en medio de reuniones secretas,  debates de  próceres,   estudio y composición de Leyes y  artículos y el consecuente e interminable armado y disposición de los tipos de la imprenta para poder publicar los Boletines de noticias y/o artículos en la Gaceta del Estado, de la cual  su padre era el impresor.
Hacienda Zamora
Casa natal de Silveria
Sopó, Cundinamarca
El escenario  anterior nos conduce a vislumbrar el origen de la inclinación de Silveria por las letras y la comunicación, a las que se dedica tempranamente; los primeros poemas de nuestra escritora encuentran acogida en las memorables tertulias literarias santafereñas y se abren paso entre  los intelectuales de la época,  logrando,  antes de finalizar el primer cincuentenario del siglo xix la publicación de sus poemas en el "Parnaso Granadino" de José Joaquín Ortiz que vió la luz pública en el año 1848. En este momento, Silveria tiene treinta y tres años; a partir de esta primera publicación las letras de Silveria son reconocidas e integradas a la producción literaria nacional; sus poemas se encuentran en los libros de la época: "La Guirnalda", "La Lira Granadina", "Corona Poética",  así como  en todos los periódicos nacionales, entre éllos: "El Catolicismo", "El Porvenir", "La Caridad", "El Conservador" y "Revista Mujer", esta última, editada por Soledad Acosta de Samper, otra notable escritora e historiadora decimonónica.
Silveria también alcanzó notabilidad  fuera de las fronteras colombianas ya que su poesía fue publicada en varias ediciones del periódico "El Correo de Ultramar" que circuló en ciudades de Francia, España, entre  otras ciudades europeas y, también en América en ciudades como Buenos Aires donde  en 1875 su obra literaria circuló en dos libros: "Una poetisa neogranadina: Doña Silveria Espinosa" y "Poesía Americana Obras selectas"; también fue incluida en el libro "Mujeres Célebres de América" impreso en 1909 en París, que circuló en esta ciudad y en varias ciudades de América, especialmente en Ciudad de México.
Casa de infancia, juventud
y donde vivió hasta los últimos días
Bogotá, Colombia.
Actualmente es el
 Ministerio de Vivienda.
Silveria no sólo incursionó en la poesía, también  en la educación femenina con sus libros "Consejos a Angélica" y "El divino modelo de las almas cristianas";  Libros en los que se esmera para hacer entender a la mujer su realidad,  le sugiere que la acepte y sin apartarse de los valores morales y estéticos mantenga siempre la dignidad, la compostura y el control. La sensible literata plasma sin duda un mensaje de aliento para la noble mujer decimonónica, que recordemos, tenía como marco social la continua oración, la obediencia y el silencio. En la "Revista Mujer" publicó poemas y cuentos, entre ellos: "Ultimo libro de Lectura", "No los olvidemos","La Costurera", "Para la noche".  Recordemos sus letras en los siguientes fragmentos de algunos de sus poemas:
"Vivir"
[...] Tendré otra vida en que hallaré dichosa/
al tierno amigo por quien triste lloro/
que fue mi amor, mi orgullo y mi tesoro/ 
y cuya ausencia amarga mi existir.
Tendré otra vida, porqué tú Dios mío/ para elevar mi espíritu a los cielos/te llevaste mi amor y mis consuelos/mi dulce encanto/ mi terreno bien...
"Esperanza"
¡Cómo la vida con sus cadenas/y con sus penas podrá llevar/ el que se fija sólo en la tierra/ donde se encierra tanto pesar...
"Lágrimas"
... Qué hiciera yo cuando aturdida intento/dar con mi amante voz nueva existencia/ al dulce compañero cuya ausencia/ me condena a tan triste soledad/
Qué hiciera yo cuando tan triste duelo/ hace inundar de llanto mis mejillas/ si no doblara, humilde mis rodillas/ y aceptara de Dios la voluntad.
"A La Luna"
... Cuando tu faz argentina/ brilla espléndida en el cielo/ tu eres sola mi consuelo/ y mi luz, mi compañía/ entonces ¡ay! te conjuro/ a que escuches  mis pesares/ y mis débiles cantares/ en la voz de mi agonía.
Luna, misteriosa luna/ mi bella consoladora/ junto a tí la blonda aurora/¡ no es bella, ni es bello el sol!/ que la aurora esplendorosa/ no siempre consuela el alma/ ni el sol ofrece la calma/ al través de su arrebol...[...]
En homenaje perenne a la poeta y escritora, varias instituciones educativas del departamento llevan su nombre, entre ellas, en la ciudad de  Facatativá, en Bogotá; y en Sopó su ciudad natal, la Casa de la Cultura. En el año 2015 en conmemoración de los doscientos años del nacimiento de la ilustre literata, el gobierno municipal en cabeza del alcalde Jerónimo Valderrama Fonseca, publicó el libro: "Silveria Espinosa 200 años"  de la escritora e historiadora Ruth Bohórquez.

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