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lunes, 27 de mayo de 2013

Sopo: 360 años de fundación hispánica!



El sábado 25 de Mayo,  Sopó conmemoró  360 años de su fundación Hispánica.
En lucida ceremonia programada por la Administración Municipal, en cabeza de su alcalde doctor Jerónimo Valderrama Fonseca, se llevaron a cabo en diversos escenarios, importantes  actos protagonizados por los Colegios, funcionarios y  miembros de la comunidad soposeña.
Los actos programados se desarrollaron consecutivamente  durante los días 24, 25, y 26 de Mayo, entre los que fue muy aplaudido  el desfile de las Bandas marciales de los colegios,  que deleitaron al público con espléndidas interpretaciones.
Las bandas que integraron los desfiles: Banda Músico Marcial fortaleza Brass, Banda Marcial Infantil de Sopó, Banda Marcial Juvenil de Sopó, Banda Marcial Centro Día y Banda Marcial niños de la UAI.
Otro acto que atrajo el interés y sorprendió a la audiencia, fue La notable intervención de la Orquesta Filarmónica Juvenil del Municipio, que maravilló el auditorio con interpretaciones de excelente calidad.
El Lanzamiento del Libro Sopó en la Independencia, de la Historiadora Ruth Bohórquez, auspiciada por la Administración municipal con motivo del Bicentenario de la Independencia, reúne la compilación  de significativos episodios registrados en el  Municipio durante el proceso de Independencia, razón por la que el gobierno municipal con esta publicación, se une a los actos de  conmemoración del Bicentenario de la Independencia,  1810-1819; 2010-2019 y dentro del marco del Bicentenario, Sopó también se suma con esta publicación, a la conmemoración de  los doscientos años de La Declaración de Independencia de Cundinamarca,  proclamada por don Antonio Nariño y Alvárez el 16 de julio 1813. 
El doctor Jerónimo Valderrama Fonseca dispuso que   la publicación del  libro Sopó en la Independencia se realizara dentro del marco del cumpleaños número 360 del Municipio y ordenó la entrega gratuita del libro a la comunidad soposeña en las instalaciones de la Casa de la Cultura Silveria Espinosa. 

sábado, 18 de mayo de 2013

Los Almeydas, Olayas y Rodríguez de la Independencia!

Las Guerrillas Patriotas - Macheta, Chocontá, Gachetá, Guachetá, Guatavita, Guaduas,  La Mesa, La Palma,   Lenguazaque, Medina, Nemocón, Pacho, Subachoque, Suesca, Villapinzón!
“Si Nariño nos dio conciencia de Libertad, los mártires nos dieron conciencia de Patria
Roberto Velandia.

El ilustre historiador de Cundinamarca, don Roberto Velandia, en el Tomo I, capítulo V de su obra Enciclopedia Histórica de Cundinamarca, condensa datos de suma importancia sobre los aportes a la Independencia de los pueblos de Cundinamarca. 
Dentro de esta compilación histórica del maestro, extractamos un aparte sobre los líderes que en nuestras poblaciones conformaron Las Guerrillas Patriotas de la  Independencia,  que enfrentaron aguerridamente y sin descanso durante el "régimen del terror" a los ejércitos realistas:
Archivos Blaa. Internet
[…] Del 6 de mayo de 1816, cuando entraron los pacificadores a Santafé, al 8 de agosto de 1819, cuando huyó el virrey, imperó el llamado gobierno de la Reconquista, en cabeza de Sámano y el General Pablo Morillo, cuyos nombres simbolizan la “época del terror”. Quiso contenerse la insurgencia del 20 de julio y extinguir la generación que la engendró llevando al patíbulo a sus adalides y creyentes, acobardándolos y humillando a los pueblos. Unos huían a los llanos salvadores del Casanare; otros, eran llevados a las cárceles; unos marchaban a los patíbulos o al destierro, y de tantos más sus bienes eran confiscados, en desarrollo de una política de implacable persecución…en el costurero subversivo de la ilustre dama doña Andrea Ricaurte de Lozano se forjaban los planes revolucionarios e intelectualmente nacían las guerrillas patriotas de 1817…Fue aquí donde Policarpa Salavarrieta libró su campaña, daba consejas, buscaba hombres para vestirlos de soldados y hacer que se fueran a Casanare, donde los esperaba Francisco de Paula Santander; Así nacieron las Guerrillas Patriotas, excepción de honor en esta época de humillaciones.[hasta aquí tomado del Maestro Roberto Velandia]
Los líderes de las heroicas guerrillas conformadas por  patriotas, fueron:  "los Almeyda", Olayas y Rodríguez; sobre los Almeyda, un informe del General Pablo Morillo fechado en enero de 1818 nos permite una visión sobre la importancia de la estrategia de resistencia de las tropas de Almeyda: 
"El Teniente General Pablo Morillo informa al Distrito de la Guerra de Madrid, que la Guerrilla de "Los Almeyda" andan por El Nuevo Reino de Granada y que ha estado pensando en enviar comandantes de Tercera División en compañía de artillería, para acabar con esta guerrilla..."
Chocontá, Guaduas y La Palma: Territorio Cundinamarqués por el que anduvo la tropa de la guerrilla  patriota de Juan José Agustín Torres de Lobo, hasta mediados de 1819. Juan José Agustín Torres de Lobo era oriundo de Chocontá. Los registros mencionan que Juan Agustín fue fusilado junto con su hermano Remigio, en 1817, pero no mencionan el lugar; probablemente  en la capital.
Aniceto Cuevas, fusilado  en Chocontá el 23 de noviembre de 1817; era oriundo de Lenguazaque:
Gachalá: Las cuadrillas de la resistencia patriota escogían para internarse en los llanos el sitio de "La Cabuya de Gachalá", ya que aquí se facilitaba, cortando la cabuya, evadir y aislarse de la persecusión de los militares realistas; Una carta con instrucciones de Ambrosio Almeyda, importante líder de la resistencia patriota, nos permite una visión de las acciones de la época: "... Si le temen a la tropa que está con Ortega, con cortar la "Cabuya de Gachalá" y poner un destacamento para impedir reponerla, ya están seguros..."
El Teniente Ramón Daza, oriundo de Gachalá, fue fusilado en CasaFuerte-Medina, el 24 de junio de 1819; y allí en la "Cabuya de Gachalá! fué fusilado el Sargento José Chunza, oriundo de Sopó.
Guaduas: Policarpa Salavarrieta  (1791-1817), Heroína de la Independencia, natural de Guaduas Cundinamarca, condenada al cadalso en el régimen del terror, murió fusilada el 14 de Noviembre de 1817 en la Plaza Mayor de Santafé, junto a otros patriotas entre ellos Manuel Salvador Díaz, natural de  Gacheta.
Guacheta, En esta zona militó la de los hermanos Miguel y Manuel Rodríguez, que dominó  la zona de Ubaté y Lenguazaque apoyados y coordinados  con la anterior, y en la que existe el registro de Juana Rodríguez probablemente  familiar de Miguel y Manuel.
De Guacheta: Victorino Valbuena, fue fusilado en la población de Chita, el 28 de diciembre de 1816.  Corona Fúnebre.
Hatoviejo-[hoy Villapinzón]: Oriundos de Hatoviejo fueron los patriotas: Leonardo Cuervo, fusilado en Chocontá, el 23 de Noviembre de 1817. Capitán Justo Pastor Angel, y el capitán Manuel Pinzón, fusilados en el sitio Chitagá, el 25 de noviembre de 1815; y el comandante Justo Rubiano,  falleció en batalla en el sitio Guaricó en noviembre 8 de 1813. (1813, época y campaña libertadora del presidente Antonio Nariño)
La Mesa: El líder  de los patriotas de La Mesa fue don José Antonio Olaya, otro prócer de la Independencia, considerado el primer guerrillero de Cundinamarca, ya que en 1809, antes del 20 de julio de 1810, había hecho un primer intento. A la Guerrilla de Olaya se unió el célebre Coronel José Ignacio Rodríguez, “El Mosca”, natural de Guatavitaquien después formó la suya en el Valle de Neiva. Algunos historiadores sugieren que el Coronel José ignacio Rod´riguez era hermano de Miguel y Manuel Rodríguez que militaron en la zona de Ubaté.
Don José Antonio Olaya, en los días siguientes al 20 de Julio de 1810, reunió 50 patriotas a caballos y comandando el grupo llegó hasta Santafé, y se presentó ante la Junta Suprema. La Junta suprema de Santafé integro con los patriotas  de la mesa y otras poblaciones  el primer batallón de guardias voluntarios.  
En la Mesa: fueron fusilados el 7 de octubre de 1816Andrés Quijano y Francisco Julián Olaya, (hijo adolescente de don José Antonio, mandado a fusilar por orden de Morillo, ya que no pudo detener a su padre).
Macheta: Territorio de  los hermanos Ambrosio y Vicente Almeyda, quienes iniciaron su grupo  con patriotas de Macheta bajo los auspicios de su propia familia y de Vicente Vásquez y su esposa Gertrudis Vanegas de Vásquez. Los Almeyda  cubrieron durante el régimen de Morillo el sector nordeste de Cundinamarca, principalmente Chocontá, zonas adyacentes y  el Puente del Sisga.  En la guerrilla de los Almeyda  militaron otros líderes como Juan José Neira, yerno del "Tribuno del Pueblo" don José Acevedo y Gómez, puesto que Neira era el esposo de Liboria  Acevedo y Gómez.
Los hermanos Almeyda, quienes por su liderazgo, actividades y estrategias de resistencia, les debe la historia un mayor reconocimiento, pertenecían  también  a la red secreta de patriotas que apoyaban las guerrillas, red en la que fueron  baluartes de logística doña Andrea Ricaurte y Lozano y Policarpa Salavarrieta en Santafé de Bogotá. En Cota, en la "Hacienda La Cantera" fueron detenidos, en septiembre de 1816, Vicente y Ambrosio Almeyda junto con otros patriotas y conducidos al Colegio del Rosario que entonces  por orden de PaBlo Morillo servía como prisión, de la cual pudieron fugarse gracias a las estrategias y acciones de "La Pola".
En Machetá fueron fusilados José Antonio Barahona,  Candelaria Forero y María Josefa Esguerra, esta última de Zipaquira, el 26 de noviembre de 1817, y al siguiente día, 27 de noviembre,  fue fusilado Ignacio Blas Ramírez.
En numerosos pueblos, durante  el "régimen del terror", entre ellos más de cincuenta pueblos cundinamarqueses, según los datos compilados por el maestro Roberto Velandia,  los Jefes Patriotas tuvieron  centro secreto y red de operaciones que enlazaba numerosos pueblos y contaba con el apoyo incondicional de la ciudadanía y muchos patriotas anónimos comprometidos con la causa de la independencia que se integraron a las guerrillas por la idea de emancipación y la esperanza de una patria para todos. Es importante mencionar que las guerrillas patriotas cubrieron el territorio nacional, también hubo importantes líderes en la zona de Santander y otras de nuestra geografía; aquí estamos refiriendo acciones de los patriotas de Cundinamarca. En los anales se conserva, el nombre de centenares de patriotas  de los cuales citamos los siguientes:
Medina: Florentino Méndez, fusilado en Medina en enero de 1817 y Gregorio Alfonso en Marzo de 1818.
Nemocón : Micaela Nieto y Custodio del Busto, fusilados en esta población el 19 de noviembre de 1817.
Pacho: Juan Molano y Francisco Vega, mártires fusilados en este municipio el 8 de Julio de 1819.
Subachoque: José María Avellaneda, en el sitio El santuario el 2 de noviembre de 1817.
En Suesca, la de J. Rafael Olaya, que unida a la de los Almeydas atacó a los realistas en Nemocón y Ubaté y finalmente se incorporó a la de Guachetá.
 […] Mas de una docena de mártires y cientos de muertos ofrendaron las Guerrillas de los Almeydas, Rodríguez y Olayas al martirologio de la Independencia […] 
(Velandia Roberto, EHC., T.I, cap. V., págs. 139/140/141)



Sobre el régimen del terror y las Guerrillas patriotas
Morillo instituyó el “Régimen del Terror”. Primero con los “Consejos de Guerra”, para condenar a muerte en sentencia rápida y sin defensa posible a los caudillos de la Primera República. Así fueron llevados al patíbulo Camilo Torres, Caldas, Baraya, García Rovira, Liborio Mejía, García de Toledo, Ramón de Leiva, Acevedo y Gómez y toda una pléyade de mártires. Luego estableció los “Consejos de Purificación”, para “expiar” o reparar a la corona, por parte de quienes habían colaborado con la independencia; las “Juntas de Secuestro”, para incautar las propiedades de los patriotas en favor del ejército español; y los “Tribunales de la Inquisición”, para castigar y expropiar a los curas patriotas. Instituciones que generaron condenas y castigos despiadados a los independentistas y a gran parte de la población. El propio virrey Francisco Montalvo, desde Santa Marta, sentó su protesta, aun cuando su sucesor, Juan Sámano impuso esta política represiva. 
Las del interior de la Nueva Granada, amenazaron la capital y otras ciudades y propiciaron la dispersión geográfica de los cuerpos realistas, limitando su concentración oportuna. Tal fue el caso de las guerrillas de los hermanos Almeydas y de Juan José Neira, que operaron entre Chocontá y el Valle de Tenza, manteniendo contacto con Casanare, comprometiendo en su persecución un batallón realista, y promoviendo en él conspiraciones y deserciones. Algunos de sus miembros como Policarpa Salavarrieta y Sabaraín fueron fusilados. (cit. por José Roberto Ibáñez, Academia de Historia Militar,  revista Credencial Historia EDICION 24 ABRIL DE 2010)
Vea en los siguientes links información relacionada:
Cota en la Independencia
http://ruborpuebloscundinamarca.blogspot.com.co/2017/11/policarpa-salavarrieta-1817-2017.html 
http://ruborpuebloscundinamarca.blogspot.com.co/2011/03/gachala-cundinamarca.html


viernes, 17 de mayo de 2013

LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA.

LA RECUPERACION  DE  LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA.
POR: EL ACADEMICO  DON HECTOR HORACIO CHIMBI MATIZ
DESDE NOCAIMA, CUNDINAMARCA, MAYO 17  DE  2013. 

     
La  celebración del Bicentenario de la Independencia de nuestro Departamento debe ir  más allá de  la  solemnidad de los actos conmemorativos de este magno acontecimiento.   Es posible que de él surjan infinidad de expresiones nacidas del    amor y afecto en una fecha tan señalada, tales como  monumentos a los hombres y mujeres ilustres,  memorias  para exaltar las grandes realizaciones de gobiernos y entidades,   parques del Bicentenario, estandartes conmemorativos, medallas, condecoraciones, estampillas, homenajes a los grandes servidores,  festivales folclóricos,   menciones honoríficas, acciones para recuperar y preservar el patrimonio  del  legado cultural, desfiles escolares, paradas militares,  cabalgatas,  exposiciones agropecuarias,  industriales  y  empresariales,  celebraciones religiosas, discursos,  presentaciones  artísticas y muchas más muestras  del fervor cundinamarqués ante  el día  más glorioso de nuestra historia.  Pero ninguna  manifestación será tan significativa como las  actividades que se realicen para  proyectar el gran acontecimiento hacia el futuro de nuestra sociedad cundinamarquesa,   mediante la recuperación de la enseñanza de la historia en nuestro sistema educativo...

martes, 7 de mayo de 2013

BICENTENARIO DE CUNDINAMARCA 1813 - 2013



Videos de los Actos conmemorativos del Bicentenario de La Independencia y de Cundinamarca en la Capital y en los municipios.
Interesantes y de suma importancia, recomendado verlos! 




Antonio Nariño y Alvarez del Casals




lunes, 6 de mayo de 2013

DON ANTONIO NARIÑO, HIDALGO CABALLERO, Y VISIONARIO DE LA LIBERTAD Y LA PATRIA

Por:
Luis Antonio Murcia Castillo
Miembro correspondiente de la Academia de Historia de Cundinamarca y
V/presidente del Centro de Historia de Pacho.


Don Antonio Nariño y Alvarez
Archivos virtuales Blaa.
Para todos los cundinamarqueses, el: 16 de julio de 2013 es una fecha inolvidable por cuanto en ella celebran con sentimiento patrio, el  Bicentenario de la declaración de independencia absoluta del dominio español,; ocasión propicia para que  sus habitantes, rindan  sentido homenaje de admiración y gratitud, al  gran Precursor, Don Antonio Nariño, quien merece ser reconocido y con mucha razón: “el colombiano de todos los tiempos”,
De Don Antonio Nariño y Alvarez, se ha evocado y exaltado a través del los años,, aunque no con justicia suficiente, la eminencia de su figura como estadista, político  y militar; como escritor, periodista, hombre de vida social, esposo, padre y amigo, entre muchas otras de sus admirables cualidades personales.
Sin embargo, unidos a ese noble sentir de gratitud y admiración que se le debe  a este cundinamarqués insignia, en estas breves líneas se hará referencia a otros dos rasgos fulgurantes de su vida, como fueron: su hidalguía y caballerosidad, y así mismo su  visión futurista y profética de la libertad y de la Patria  que tan heroicamente gestó y vio  nacer.
El General Nariño, estuvo dotado de un espíritu de nobleza e hidalguía que le confería siempre a su figura un aire de franqueza y bondad magnetizantes. En  actos decisivos como la arriesgada traducción y publicación de los Derechos del Hombre que tantos padecimientos físicos y morales le ocasionaron, en el doloroso alejamiento involuntario de su esposa e hijos,  ya en el gobierno, desde el periódico o en el campo de combate, mostró el Precursor su indeclinable amor patrio, tanto que hablar de Nariño es evocar a la Patria, según  la afortunada expresión de don Tomás Rueda Vargas...
Actitudes de Don Antonio Nariño como aquella donde conociendo la misión del visitante que tocaba a su puerta,   quien  traía el designio de asesinarlo por encargo de sus adversarios políticos, él lo recibe, con tales muestras de  confianza y generosidad y le entrega las llaves para que una vez cometido el mortal propósito,  el posible homicida pueda sin complicaciones cerrar y marcharse.
El designado para la fatal misión, se avergüenza ante la hidalga actitud de don Antonio  y  le entrega el puñal que llevaba oculto, le devuelve las llaves y da testimonio de su admiración y arrepentimiento ante la grandeza espiritual del  Precursor.
Episodios como aquellos donde en un acto de fe y confianza suprema, el Héroe, encomienda sus ejércitos y sus actos para la defensa de Santafé, a la Protección Divina de Jesús de Nazareth, y   milagrosamente obtiene la victoria, ante un ejército muchas veces superior al suyo en armas, hombres y  posición estratégica, como era el que dirigía Baraya aquella mañana del 9 de enero de 1813. Luego, antes que ejercer venganza alguna contra sus enemigos vencidos, los perdona, los auxilia generosamente y los devuelve sin el menor agravio a sus hogares y dignidades.
Otra  situación donde al verse rodeado de enemigos, con su caballo muerto,   arriesgando la vida combate junto a sus hombres, y luego cuando ya no había más que hacer por la Libertad de la Patria, se presenta dignamente ante sus perseguidores y ante el adversario español para abogar por la libertad y el respeto a la vida de  los soldados que habían combatido junto a él hasta los Ejidos de Pasto...                                                                                                          
De idéntica manera,  Nariño en sus periódicos, discursos y cartas, anunciaba y denunciaba  con certera y  profética visión,  las desgracias que en pocos años sobrevinieron a la patria naciente como ocurrió con la trágica reconquista o  las luchas fratricidas que hasta hoy han desangrado al país.
Así mismo, en su memorable defensa ante el Congreso de Cúcuta, el Prócer lamentaba el triste destino futuro de Colombia, con estás palabras::”Qué será de nuestra Patria si comienza por donde otras se han acabado
-en metafórica alusión al  régimen de anarquía en que naufragaba el Imperio  Romano, durante  el gobierno de  Tiberio-.

domingo, 5 de mayo de 2013

EL ÁRBOL DE LA LIBERTAD

Con motivo de la celebración del Bicentenario de la Independencia de Cundinamarca, conviene traer a la memoria ciertos episodios que, aunque parezcan intrascendentes, nos dan muestra de la forma en que poco a poco se fue cambiando la mentalidad de los habitantes de la Nueva Granada y se logró despertar de ese sueño profundo en que estuvieron durante la larga época de la Colonia. Uno de éstos, de significativa ocurrencia y llamativa curiosidad, es el relacionado con el árbol sembrado en la plaza mayor de Santafé, el 29 de abril de 1813, y bautizado con el nombre de árbol de la libertad.
Aunque en el año de 1813 se inicia oficialmente la siembra del árbol de la libertad, en el Manifiesto de Cartagena de 1812, Simón Bolívar ya lo mencionaba ante lo que él denominaba la caída de Venezuela y la posible invasión de los españoles. Decía que podría llegar un ejército al que “seguirá otro más temible de ministros, embajadores, consejeros, magistrados, toda la jerarquía eclesiástica y los grandes de España que derramándose como una torrente lo inundarán todo arrancando las semillas y hasta las raíces del árbol de la libertad.

Los centralistas, bajo el mando de Antonio Nariño, quisieron crear un estado unificado con el nombre de Cundinamarca; pero, por otro lado, los federalistas de Camilo Torres se enfrentaron al proyecto de Nariño para crear las “Provincias Unidas de la Nueva Granada”. De ahí se desprendió, en parte, una guerra civil que facilitó la reconquista española y que se denominó como el período de la Patria Boba.

Pedro Ibañez relata en su libro de “Crónicas de Bogotá”, como, en el despertar del año 1813, el ánimo y el optimismo reinaban en la ciudad. El sábado 9 de enero “día memorable y dichoso” para el presidente Antonio Nariño y para el pueblo santafereño, las tropas de la Unión al mando del general Antonio Baraya, habían sido derrotadas en San Victorino. Fue un acontecimiento feliz para los santafereños que habían superado con éxito esta dura prueba al vencer a las tropas de las Provincias Unidas en las calles mismas de la ciudad.
Antonio Nariño Presidente del Estado Soberano de Cundinamarca deseoso de consolidas la armonía consideró que era el momento oportuno para reforzar el ánimo de sus tropas y proyectarlo a la población civil. Es así como programó la celebración de una fiesta cívica, patriótica y ciudadana para lograr una "buena armonía" entre los partidos enfrentados en aras de las ideas centralistas y federalistas que defendían. Con esta finalidad, el gobernante triunfador determinó plantar el árbol de la libertad en la plaza mayor de Santafé y en las poblaciones más notables de Cundinamarca, acto que tendría lugar el 29 de abril. Así se había determinado cinco días antes, mediante el bando respectivo. 
En los días anteriores se habían embellecido de blanco los frentes de las casas y se habían colgado faroles en toda la ciudad. Los balcones estaban engalanados con tapetes vistosos para lograr que las marchar y los desfiles de este día especial se vieran engalanadas por el hermoso paisaje que las rodeaba. Las bandas de música militar paseaban por la plaza y calles principales.
Los chisperos (alborotadores), aunque ya había pasado el tiempo de cosecha, rebosaban de contento, y los cuerpos de tropa formaban en la plaza de tal manera que todos los simpatizantes de la independencia se sintieron partícipes del acontecimiento. A propósito de esta ceremonia don José Manuel Groot, testigo presencial de los hechos, nos relata en la Historia Ecleciástica y Civil de Nueva Granada que, hacía las tres y media de la tarde del jueves 29 de abril de 1813 comenzó la ceremonia central de la fiesta cívica con un paseo ecuestre. Nariño iba a la cabeza con los Secretarios, el Corregidor, Alcalde y Cabildo. Seguían los demás empleados, los comerciantes y vecinos notables. El paseo anduvo por la Calle Real, las de la Carrera, Santa Clara y Florían. Luego dió la vuelta a la plaza y el Presidente se entró al Palacio con los secretarios. 

El árbol de la libertad, era un arrayán de más de cuatro metros de alto que tenían listo desde el día anterior y lo habían guardado en las instalaciones del Cabildo. El corregidor ayudado del Alcalde, lo colocó dentro de un triángulo equilátero fabricado de piedra de sillar que sobresalía del suelo de tierra de la plaza. Así se hizo sin dejar de colgar en una de sus ramas un gorro frigio. Este gorro, conocido como frigio por el lugar en Asi Frigia de donde se cree es originario, no era un simple adorno para el árbol, era tmbién un símbolo de libertad desde épocas muy remotas. Este símbolo se mantuvo a través de la historia y hoy en día forma parte de nuestro escudo nacional.
Plantado el árbol de la libertad bajo los arcos triunfales, la comitiva se dirigió al palacio de gobierno y dió parte al Presidente, de que quedaba plantado el árbol de la liberta<d. El presidente contestó felicitando a las autoridades y al pueblo por tan venturoso acontecimiento.
Cabe anotar que, cuando aún no había concluído la referida ceremonia, se informa al Presidente Nariño de un hecho trágico ocurrido en la noche anterior y del cual nos da cuenta José María Espinosa en sus "Memorias de un Abanderado": alacio con los secretarios. 

Antonio Bailly (coronel de ingenieros de nacionalidad francesa) tenía a su servicio un negro de corta edad y siempre que éste iba al cuartel a buscar a su amo, los soldados le decían en burla: “¿Por qué no matas a tu amo que es un judío? Ya todos somos libres e iguales, la esclavitud se ha acabado, y pronto se plantará en la Plaza el árbol de la libertad”. El negrito, a fuerza de oír repetir esta broma, la tomó a lo serio, y una noche que su amo volvía a casa, al llamar al portón, salió a abrirle con una espada, y al entrar le atravesó el estómago con ella. Se prendió en el acto a este infeliz, que en verdad no tenía defensa posible, pues no era tan niño que no supiese lo que hacía, y cometió un homicidio premeditado; se le siguió el juicio y fue condenado a muerte. El mismo día que se plantaba solemnemente el árbol de la libertad en la Plaza mayor de Santafé, salió el negro al patíbulo: contraste elocuente y muy significativo, pues al mismo tiempo que se hacia una espléndida ovación a la libertad que se acababa de conquistar, La Justicia ejercía un acto doloroso, pero ineludible, como para dar a entender que la libertad y la justicia deben reinar juntas, y que la una no puede existir sin la otra.