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lunes, 20 de noviembre de 2017

POLICARPA SALAVARRIETA - 1817 - 2017

Bicentenario:   1817 - Noviembre 14 - 2017

Policarpa Salavarrieta es una heroína colombiana,  que murió en el cadalso sin doblegarse ante sus verdugos, legando a la posteridad su vida y ejemplo que permanecen  en la memoria de los colombianos ocupando un sitio de honor en el cuadro de los mártires de la patria. Las acciones y aportes de "La Pola" [como se la recuerda]  a favor del proceso de  independencia, incluso su heroica muerte,  superan ampliamente la ficción de las películas, y  hoy, doscientos años después, sus estrategias y acciones para la causa independentista aún sorprenden, mucho más si se tienen en cuenta  las limitaciones para la mujer en el S.XIX.
Nació en Guaduas, Cundinamarca, en 1795 - murió  ejecutada en Santafé en noviembre de 1817.
Óleo de:
José Ma. Espinosa
Abanderado de Nariño
Conoció a Policarpa
En 1810 cuando se registran en Santa Fé [Bogotá] los sucesos de el "Grito de Independencia" [época conocida como el Régimen del terror]. El impacto de esta noticia    creó caos dentro de la sociedad santafereña, unos a favor, otros en contra, otros temiendo por sus vidas, todos buscan salvaguardarse; los patriotas organizan redes secretas mientras los militares que creen en  la independencia concluyen que no todo está perdido y se desplazan al Casanare buscando fortalecerse; Y es  este el momento en que Policarpa decide que  la patria y la resistencia patriota necesitan sus aportes, así que  encauza sus actividades  a favor de la gesta independentista que fluía por doquier en el territorio que  conocemos hoy  como Colombia  y, en la época, "El Nuevo Reino de Granada". 
contaba con escasos quince años, así que el transcurrir de su adolescencia fluyó paralelo al acontecer patriótico de los criollos que con tropiezos, encuentros y desencuentros, implementaban la República [1810-1816], período que quedó en pausa ante  la llegada del General español Pablo Morillo al frente de un gran ejército,  cuyas instrucciones eran reconquistar el territorio y dar escarmiento mortal a los conspiradores
Policarpa asumió con inteligencia y estrategia innumerables riesgos, entre ellos: la labor de espía, de logística, de mensajería, enlaces de información y apoyo para los militares del Casanare [ liderados por Francisco de Paula Santander], para las guerrillas patriotas [que hostigaban permanentemente los pelotones realistas]; y coordina el desplazamiento de los que partían para integrarse al ejército en el Casanare; la labor de Policarpa, fue sin duda,  de gran importancia para la causa independentista, como lo reconoció el vicepresidente, encargado de la presidencia,  General Santander en 1826  cuando dispuso se llevara a cabo el primer homenaje de la nación a la memoria de Policarpa.
Breve compilación de su vida
Casa de la Real Audiencia
Óleo de
Luis Núñes Borda
En Crònicas de Bogotà, Pedro María Ibáñez consignó: 
[…] Estas investigaciones históricas son confirmadas por un manuscrito que existe en la Biblioteca Nacional, obra de la señora Andrea Ricaurte de Lozano, [dama de la élite Bogotana del S.XIX, y, patriota]  que se guarda en la sección Biblioteca Pineda, volumen VIII, Biografías:
“La Pola, mujer de carácter enérgico y de clara inteligencia, había dedicado su vida a conspirar contra el duro Gobierno militar de los españoles. Ella escribía con frecuencia a los patriotas que luchaban por la independencia en guerrillas, en los Llanos de San Martín y de Casanare; auxiliaba a los individuos que querían marchar a incorporarse a las guerrillas; ponía en conocimiento de los republicanos que estaban ocultos en la ciudad o que servían forzados en las tropas del Rey, las noticias que recibía, valiéndose para ello de las matronas Carmen Rodríguez de Gaitán, Petronila Nava de García Hevia, Eusebia Caicedo de Valencia y Andrea Ricaurte de Lozano ; hablaba con los militares forzados, y hacía circular en copias las cartas que recibía de fray Ignacio Marino, Juan José Neira, Ignacio Rodríguez y de otros jefes de guerrillas patriotas. Además, compraba con el mayor sigilo, con dinero que le daban las familias republicanas, elementos de guerra que enviaba a los campamentos, venciendo graves dificultades.(hasta aquì, citado por Pedro Marìa Ibàñez en Crònicas de Bogotà)