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miércoles, 4 de abril de 2012

LOS COMUNEROS PARTE IV

 JOSE ANTONIO GALAN 

PERSECUCION Y JUICIO A LOS LIDERES COMUNEROS

Firmadas las capitulaciones en Zipaquirá, El Arzobispo Caballero y Góngora  regresa a Santafé  con el firme propósito de disponer preparativos   para realizar una expedición de  pacificación por los  "tumultuosos pueblos", entre los que recorrería  Tunja, sus alrededores  y las villas de Santander, llamadas entonces del Socorro. El Arzobispo inició su correría el 25 de Junio de 1781,  escoltado por  el comandante Berbeo y algunos de sus hombres. 
Tomado archivos
Biblioteca Nacional
Mientras tanto, Galán que   había partido de las tierras de Nemocón desde el día 25 de Mayo, en cumplimiento de las instrucciones de su comandante Berbeo;   al momento de la firma de las capitulaciones en Zipaquirà,  se encontraba recorriendo las aldeas y villas,  arengando a los trabajadores y nombrando   en cada lugar capitanes para que se encargasen de controlar, armar  y dirigir  la gente.  
Tal  circunstancia ocasionó   que Galán, tardara en conocer el desenlace  de los  acontecimientos  en Zipaquirá y fue la razón por la  que  aún después de la firma de las capitulaciones, el líder continuase en el cumplimiento de su misión, como  era la de impulsar   levantamientos en las haciendas y  villas.
Las acciones de Galán prosiguieron por tanto, algunos días después de la firma de las Capitulaciones, y las autoridades junto a otros personajes, encauzaron la  atención sobre los hechos que provocaba  el Comunero  en su paso por los pueblos, pues estos no sólo le comprometían, sino, que  eran  el testimonio de   su influencia   y   facilidad para  "envalentonar" las gentes.   
No obstante,  dicen sus biógrafos; en los documentos del juicio quedó demostrado que Galán tan pronto  recibió  la  comunicación de Berbeo, aceptó respetuosamente las nuevas instrucciones, e impartió  órdenes a sus capitanes de Ambalema y demás pueblos, para  desmontar  los campamentos  y retirarse. 
Al respecto es de tener en cuenta, que las intenciones del Tribunal de la Audiencia  una vez  firmadas las capitulaciones, eran las de  aprehender a los líderes de la insurrección,  como lo confirman las inmediatas órdenes de captura que fueron expedidas. 
La actuación del tribunal  produjo alarma en las juntas de notables, pues   consideraban que con dichas órdenes se corría el riesgo de  reactivar la sublevación; y la Junta Asesora de Los Comuneros presentó al virrey   un memorial  con fecha  1o. de Julio, en el que suplican ordene el regreso de las tropas enviadas desde Santafe, porque esta acción podría ser: "un nuevo motivo para que las poblaciones conmovidas no dejasen sus inquietos movimientos". 
El  mensaje fue atendido parcialmente, pues en los anales figuran registros de    cruentas  jornadas de persecución en las que  capturaron y decapitaron numerosos comuneros.   
Es probable que Galán, al conocer  las disposiciones  donde  se ordenaba la persecusión y captura de los  comuneros, emitidas antes de cumplirse  siquiera treinta días de la firma de las capitulaciones, le hicieran reflexionar sobre los verdaderos propósitos del gobierno y del tribunal, y en consecuencia  una de las razones por las   que días después el Líder José Antonio Galán,  decide por su propia cuenta, comunicar a sus hombres y capitanes, que continuaba el levantamiento y se rechazaba el acuerdo de Zipaquirá. 
El Tribunal 
Con fecha 14 de Julio de 1781, el Tribunal  expide la orden de captura en contra del Capitán de los Comuneros Josef Antonio Galán Zorro (sic.), sus dos hermanos y toda guardia y custodia que le acompañe.  La orden fue dirigida a  los alcaldes de todos los pueblos y contenía además recompensa para quien diera información y/o ayudara a capturarlo vivo o muerto.
El 28 de Julio de 1781, según documento, los integrantes de la Junta asesora de Berbeo: Salvador Plata, Francisco Rosillo, Antonio Monsalve y otros, otorgaron poder para que por instrumento público  Las Capitulaciones firmadas en Zipaquirá fueran declaradas inválidas.
Reconocida la Invalidez de la firma de las capitulaciones, el Tribunal procedió a abrir juicio en contra de Juan Francisco Berbeo, Ambrosio Pisco, José Antonio Galán Zorro y otros capitanes. 
Juan Francisco Berbeo 
Inculpado por Salvador Plata, Rosillo y otros, fue puesto en prisión. Después de meses de prisión y numerosas  indagaciones, fue finalmente exonerado y dejado en libertad, gracias a la declaración del entonces Arzobispo Virrey Caballero y Góngora, quien manifestó ante el Tribunal, que Berbeo en Zipaquirá se había esforzado en  controlar las gentes y que gracias a estas acciones del Comandante, no sólo se  evitaron  desmanes mayores sino la entrada de los comuneros a la Capital.
El Arzobispo Caballero y Góngora
El Arzobispo y más tarde Virrey, efectuó con los comuneros una notable gestión de diplomacia, como puede observarse en sus  informes sobre los acontecimientos, enlos que  entre otras reflexiones se encuentran las siguientes:
Expediente del Zipa Comunero 
Ambrosio Pisco
Archivos Biblioteca Nacional
[...]Hallándolos así divididos por sus propios intereses, me aproveche con facilidad de su misma división... si este movimiento triunfa, nos encontraremos ante la inminente perdición del reino[...] 
[...] la inexplicable miseria de este país los ha despeñado a tan grandes atentados[...] 
[...]abrumados estos moribundos vasallos con tan pesada carga, no pueden ya llevarla sin la costa de acabar de perder sus débiles haciendas y trabajosas vidas[...]
Ambrosio Pisco
Perseguido, detenido, fue expropiado de sus bienes y junto con su esposa y su sobrino Luis Pisco mandados a  prisión   el día 4 de septiembre de 1781.  Condenado  a muerte, le fue conmutada la pena por prisión perpetua en las bóvedas de Cartagena; donde permaneció hasta 1782 cuando  procedente de España llegó el indulto firmado por el Rey. Enfermo regresó a Chía y allí  fallecio en 1785.
José Antonio Galán Zorro
La orden de arresto en contra del Capitán de los Comuneros entre otras recomendaciones expresaba: "si llegare el caso de no ser suficientes para reducirlos a segura prisión, usará la fuerza y violencia, hiriendo y matando, ofreciendo precio por sus cabezas..." .
Josef Antonio Galán Zorro
1741 - 1782
Precursor, Prócer y mártir



A partir del 14 de julio de 1781 fecha de la orden en mención, El comunero de los comuneros    a pesar de la persecusión, persistió en su rebeldía contra el gobierno colonial, y en compañía de   hombres leales que le seguían, remontó  provincias, pueblos y ciudades proclamando   equidad y justicia para el pueblo al tiempo que  con ingenio evadía a sus perseguidores. 
Según  documentos anexos al juicio,  Galán  además de provocar levantamientos y sendos motines en distintas poblaciones, recibía incondicional apoyo en cada lugar por donde pasaba, y su influencia se extendió y fue el origen de  rebeliones en ciudades lejanas.
El historiador   Cárdenas Acosta cita algunas ciudades donde se registraron levantamientos,  que recibieron influencia de Galán; entre éllas:  la ciudad de Neiva en el mes de junio de 1781, Honda el 23 del mismo mes,  Zipaquirá en Agosto 3 y  Tocaima en Agosto 6, como consta en  documento con fecha septiembre de 1781. 
Según los informes,  Galán recibía continuos mensajes desde diferentes sitios  y en el mes de Septiembre  se desplazó hasta el Socorro, pues de allí  había recibido numerosos "chasquis" (mensajes) de sus capitanes, que en más de ocho pueblos esperaban sus órdenes: "hora a hora para acometer la empresa"; algunos de estos mensajes terminaban: !Viva Dios, Viva nuestra sangre, Viva nuestro señor Soberano y muera su mal gobierno!.
La épica aventura del inmortal comunero y de los leales hombres   que le escoltaron y siguieron hasta el último día,  contó además con benefactores secretos que le resguardaron, apoyaron y protegieron   hasta el último momento.
El 12 de octubre de 1781, hacia la media noche, en el sitio de Chaguanete, jurisdicción de Onzaga, Galán y algunos de sus capitanes, a sangre y fuego fueron apresados  por un grupo de hombres que comandaba  Salvador Plata, el mismo que otrora integrara la Junta Asesora de los Comuneros, quien desde días atrás,  de su propio patrimonio, había ofrecido una importante recompensa  y en diversos puntos tenía  espías dispuestos para que le informaran todo movimiento.  
Las declaraciones  citan, que Plata  ordenó traer un herrero para que le pusiera los grillos y cadenas al Líder prisionero; pero que en todo el contorno,  a pesar de la buena paga que  ofrecía, ningún herrero quiso atender tal petición!.
CONDENA A GALAN
Documento de la condena
Archivos Blaa
[...] Siendo, pues, forzoso dar satisfacción al público y usar de severidad, lavando con la sangre de los culpados los negros borrones de infidelidad con que han manchado el amor y ternura con que los fieles habitantes de este reino gloriosamente se lisonjean de obedecer a su Soberano, condenamos a José Antonio Galán a que sea sacado de la cárcel, arrastrado y llevado al lugar del suplicio, donde sera puesto en la horca hasta que naturalmente muera. Que bajado, se le corte la cabeza, se divida su cuerpo en cuatro partes y pasado el resto por las llamas (para lo que se encenderá una hoguera delante del patíbulo), su cabeza será conducida a las Guaduas, teatro de sus escandalosos insultos, la mano derecha puesta en la plaza del Socorro; la izquierda en la villa de San Gil; el pié derecho en Charalá; y el pié izquiero en el lugar de Mogotes, [y] declarada por infame su descendencia, ocupados todos sus bienes y aplicados al real fisco; asolada su casa y sembrada de sal, para que de esta manera se dé al olvido su infame nombre y acabe con tan vil persona, tan detestable memoria, sin que quede otra cosa que el odio y espanto, que inspira la fealdad del delito[..]
Josef Antonio Galán Zorro,   fue ejecutado el 1o. de febrero de 1782.
Doscientos años después de la macabra condena proferida por el tribunal colonial de Santafé,  los indescriptibles actos decretados y cometidos en contra del cadáver del prócer,  hoy, aún sorprenden por su crueldad! 
Paz en la tumba del líder comunero, paz para su descendencia y perdón para sus agresores!  







viernes, 30 de marzo de 2012

LOS COMUNEROS III

LA REVOLUCION  COMUNERA LLEGA A NEMOCON -  PROCLAMACION  DEL ZIPA DE BACATA - PROTESTA   DE LOS  "COMUNES" EN ZIPAQUIRA

El visitador Gutierrez  de Piñeres instalado en Honda a la espera de los acontecimientos,  recibe   informes de que Galán y sus hombres se dirigen a su encuentro;  y  temiendo   por su seguridad  abandona  la Villa y rápidamente se embarca para Cartagena. 

Entre tanto en Santafé, La audiencia nombra el día 13 de Mayo una comisión integrada por los señores JOaquín Vasco y Vargas y Eustaquio Galavis, para  que procedan a entablar negociaciones con los insurrectos. La comisión dispone los preparativos para  su traslado a Zipaquirá al tiempo que envía una comunicación  a Berbeo,  donde le anuncian  su designación como representantes del gobierno y la perentoria necesidad de reunirse  para escuchar sus peticiones. 

El portador del mensaje localiza   al comandante en la población de Ráquira el día 23 de Mayo;  este recibe la comunicación e informa   al emisario  que debe esperar la respuesta; y procede de inmediato a redactar  su contestación: Apartes de la respuesta del Capitán Berveo:

[...] El objeto de restablecer la tranquilidad pública de este reino, que consiste en el alivio de procurar la empresa a que nos han estimulado los comunes de la villa del Socorro, San Gil y más ciudades y villas agregadas... Y respecto a que V.S. por la suya de 14 de mayo en que nos asegura traer facultades del Real Acuerdo...En esta atención y siendo nuestra solicitud sacudirnos de tantos pechos de que no se han mostrado órdenes de nuestro benigno monarca, de quien somos fieles vasallos, debemos decir a V.S. que en los territorios del pueblo de Enemocón podrá V.S. presentarse, en donde precediendo las urbanidades de estilo se propondrán y discernirán las  cosas correspondientes al intento. Dios guarde a V.S. muchos años. Ráquira y Mayo veinte y tres de mil setecientos ochenta y uno. fdo. Juan Francisco Berbeo. - Auto.- Recibida en la tarde de este día veinte y cinco de Mayo de mil setecientos  ochenta y uno. fdo. Joaquín Vasco y Vargas  - Eustaquio Galavis. [...]
  con la siguiente comunicación: 

Los comisionados instalados ya en Zipaquirá,  reciben la respuesta de Berbeo el día 25, según consta en el auto y proceden a enviar  al Tribunal una copia de la misma 
[...] Muy señor mío: La copia autorizada que incluímos a V.S., de la que acabamos de recibir, impondrá a los señores de la Junta del último estado que tienen las cosas; y que para la pacificación y tranquilidad que deseamos, se hace indispensable nuestra marcha a Enemocón y que se verificará en el día de mañana. Dios guarde a V.S. muchos años. Zipaquirá y Mayo veinte y cinco de mil setecientos ochenta y uno. (sic.) fdo. Joaquín Vasco y Vargas - Eustaquio Galavis. 
PROCLAMACION DEL ZIPA DE BACATA EN 1781
1781 - Ambrosio Pisco
Proclamado Cacique de Bogota
y Señor de Chía
La proximidad de los comuneros en los pueblos cercanos a Santafé, llena de valor a   sus  gentes, que entusiasmadas   deciden sumarse a la insurrección y se inicia entonces la romería de comuneros sabaneros hacia Nemocón. 
La primera acción que ejecutan en la sabana, es la de reconocer como señor de estas tierras al heredero de los Zipas de Bacatá, don Ambrosio Pisco,tío del joven Zipa heredero,  como Capitán Comunero de los pueblos de Bacatá.
 Don Ambrosio Pisco, días después en ceremonia ante la multitud, es  proclamado señor y Zipa de Bacatá. 
Ungido el Zipa, los comuneros presentan el debido respeto a su jerarquía y le reconocen además como derecho natural y heredado de sus ancestros, la administración de las salinas y le entregan el dominio. El Zipa, hombre sabio y fuerte  asume con  solemne dignidad  su investidura así como las funciones de su cargo de administrador de las salinas; dispone de inmediato   medidas en favor de su pueblo,  e  Imparte órdenes de suprimir y cerrar  el estanco.
Las autoridades coloniales envían un destacamento  para recuperar el dominio de las salinas,  los comuneros hacen retroceder la tropa, sin embargo algunos caen prisioneros, son traslados al calabozo,   luego ejecutados  y sus cabezas cercenadas  son expuestas para escarmiento  público. 
En 1782, dentro de los documentos que el Tribunal anexa al juicio  en  contra de don Ambrosio Pisco, se encuentra el siguiente informe sobre sus actos de insurrección:
[...] conocido como laborioso hacendado y comerciante y tío carnal del único heredero del cacicazgo de Bacatá, marchó para Enemocón a ponerse a órdenes de Berbeo el 24 de mayo de 1781. En el camino se le unieron los indios de Chía, Bogotá, Guatavita, Guasca, Tabio, Tenjo y Suba entre otros, que sumaron cerca de cuatro mil. En Enemocón es recibido con tambores, voladores y clarines y proclamado Cacique de Bogotá y señor de Chía, convirtiéndose en líder de los indios de la sabana, a quienes prometió  los resguardos que les habían sido expropiados[...]
Los documentos del juicio y las disposiciones ordenadas por el Zipa de Bacatá de 1781, nos permiten visualizar su pensamiento, y observar cómo a pesar de los siglos el reconocimiento y la solemnidad a la jerarquía del Zipa, permanecía  presente en sus sucesores.
CAMPAMENTO COMUNERO EN NEMOCON
Los comuneros desde diversos puntos  inician su ingreso  a Nemocón, y de acuerdo a las instrucciones se van ubicando en el sitio   previamente designado por Berbeo. 
El día 25 de Mayo de 1781 el grueso de la tropa  Comunera irrumpe en la ciudad y procede a  organizar e instalar su campamento. 
El día 26 llegan  los comisionados y el arzobispo Caballero y Góngora, quien  decidido a entrevistarse personalmente con Berbeo, consigue este mismo día llegar  hasta la propia tienda del comandante. 
Los detalles de la entrevista del Arzobispo con Berbeo, se conocen posteriormente, por un  oficio escrito de puño y letra por  el mismo Arzobispo,  en el que confirma su reunión con el capitán comunero el mismo día 26 en el sitio de su campamento.  
Los comisionados a cambio, solo pudieron hacerlo hasta el día siguiente,  27 de mayo, en la casa del Corregidor. Las actas levantadas sobre esta reunión,  citan que  Berbeo asistió  a la casa del corregidor escoltado por unos quinientos hombres, que sin cesar  gritaban consignas, entre otras: 
"viva el rey, abajo el mal gobierno" -  "guerra a Santa fé " - "Todo está gravado, el capital y la renta, la industria y el suelo, la vida y la muerte, el pan y el hambre, la alegría y el duelo".

La reunión se extendió largas horas; el comandante Berbeo, una vez finalizada la reunión con los comisionados, se dirigió al campamento y ordeno levantar las tiendas para trasladarlas de inmediato   al sitio denominado El Mortiño. 
Un informe de la Real Audiencia refiere: 
"Después de finalizada esta Conferencia, en el mismo día veinte y siete de Mayo, removió Berbeo su acampamento (sic.) de las inmediaciones de Nemocón y lo trasladó a las de Zipaquirá al sitio nombrado Mortiño" (cit. Cárdenas Acosta, Pág.59). 
Sobre el traslado del campamento los historiadores sugieren dos hipótesis:  que Berbeo movió el campamento en razón a que el llano de Nemocón debido a las lluvias, se encontraba  anegado;  otros expresan, que por razones de seguridad y para evitar un ataque por sorpresa, lo traslado al recuesto de la colina que de Nemocón parte hacia Zipaquirá, en el sitio denominado Mortiño. 
LAS CAPITULACIONES
El Arzobispo Caballero y Góngora escribe desde Zipaquirá:  
[...] nos lisonjeaba la estipulada paz y sólo restaba que los Jefes de los tumultuantes ya acampados en las inmediaciones de Zipaquirá formasen sus representaciones para concluirla...pero al tercero día se conmovieron de nuevo las gentes con tanto ardor...pasearon la plaza en acción de guerra, y no contentas con insultar mi dignidad, publicaron en las cuatro esquinas las  sangrientas ideas que los encaminaban a Santafé.[...] (ib.Pag.64)
El día 5 de junio, Berbeo entrega a los comisionados las proposiciones de los comuneros : [...] El día 5 presentó Berbeo a los comisionados el proyecto de capitulaciones. [...] (ib.Pág.64) Al  día siguiente, fueron remitidas a la Audiencia que las consideró y las devolvió para que trataran de negociar algunas modificaciones. 
El arzobispo, los comisionados y algunos diputados del cabildo de Tunja que se habían trasladado a Nemocón, para apoyar al arzobizpo y a los comisionados,  durante las reuniones de discusión de las capitulaciones, que duraron varios días, trataron por todos los medios,de persuadir al Capitán Berbeo para retirar su ejército.
El Comandante Comunero no se atemorizó  ante la  presión que trataron de ejercer los emisarios y representantes del virrey, que insistentemente demandaban que por "prudencia y discresión" debía retirar su ejército para poder discutir las capitulaciones. 
Berbeo, dando muestra de su experiencia y conocimiento del pensamiento humano en estas situaciones, se mantuvo firme y expresó a las comitivas,  que precisamente por conveniencia de los acuerdos, debía mantener todas sus tropas listas, para en caso necesario dirigirse a Santafé.
El día 7 de Junio la comisión  expide un nuevo informe: 
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[...] En este estado, aquellas gentes que parece no apetecían otra cosa que se les contradijese en sus peticiones para poner en planta sus criminales deseos...y porque inmediatamente no se habían aprobado sus proposiciones se les hacía traición;y al instante, a la señal de voladores, se juntaron todos sobre las armas en la Plaza de Zipaquirá, pregonando que venían a guerra a esta capital [...]
Los Comuneros contrariados por tantas largas y objeciones a la firma de las capitulaciones, se reunieron en la Plaza de Zipaquirá y con voladores y consignas, unos a caballo y otros a pié realizaron  una fuerte protesta, hasta ese día nunca vista en el reino,  que atemorizo profundamente a los comisionados, según el testimonio,  hasta la misma junta asesora de Berbeo se sintió intimidada. 
Los comisionados del gobierno  "para sosegar el tumulto" sin más dilaciones ni rectificaciones, procedieron ese mismo día 7 de Junio, a firmar las capitulaciones y a enviarlas a la Audiencia en Santafé, mencionando además, que el Arzobispo se encontraba tan sobrecogido por los sucesos, que había sido incapaz de tomar una pluma para escribir.
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La firma de las capitulaciones se hizo en presencia de los capitanes comuneros, y representantes de todos los pueblos; entre otros: del Socorro, de Barichara, de Charalá,  San Gil, Puente Real, Oiba, Sogamoso, Tunja, Socotá, Socha, Pesca, Moniquirá, Ráquira, Tenza, Gámeza, Ventaquemada, Guacheta, Lenguazaque,  Pacho, Sesquilé,   Guatavita, Chía, Nemocón, Zipaquirá, Nimaima y La Vega entre otros. 
El tribunal de La Audiencia al recibir las capitulaciones firmadas por los comisionados, levantó el  Acta correspondiente y agregó en forma confidencial   algunas   consideraciones,  En las que registraba expresamente los motivos por los cuales se habían pactado los acuerdos  en las capitulaciones y las razones por las cuales ¡dichos acuerdos no se iban a  cumplir!:
Apartes del Acta: 
[...] Esta Real Audiencia jamás ha dudado que las concesiones hechas por vía de asonada o conmoción no deben tener efecto alguno; y que aunque no estuviesen irritadas por la Ley,  bastaba para conocer su nulidad el ser otorgadas sin otro respeto que la fuerza...La violencia que obligó a acceder a las inicuas capitulaciones de los sublevados, nunca pudo comprometer a sus ministros que las aprobaron...así que este Tribunal... no se ha ceñido a mantener promesas injustas, ni se ha sujetado a sostener concesiones monstruosas, sino que examinando los acontecimientos...ha tomado los medios más proporcionados a tan críticas circunstancias...procediendo en todo contra los infractores de las leyes y perturbadores de la paz pública, en el modo mas adaptable a los tiempos presentes [...]
Los comuneros sin sospechar el levantamiento de un Acta   confidencial de incumplimiento a las Capitulaciones, redactada y firmada por el Tribunal y demás integrantes de las comitivas de la negociación, desmantelaron de buena fe su campamento, e iniciaron el regreso a casa, con la convicción de que La firma de las Capitulaciones aceptadas por los señores del Alto Gobierno, garantizaba que sus  peticiones habían sido atendidas y en consecuencia vendrían mejores días!
Ver Los Comuneros II
http://ruborpuebloscundinamarca.blogspot.com/2012/03/los-comuneros-ii.html  
VER LOS COMUNEROS IV
http://ruborpuebloscundinamarca.blogspot.com/2012/04/los-comuneros-parte-iv.html