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sábado, 1 de agosto de 2009

SOPO - Ancestros

Los ancestros de Sopó 2 Por Ruth Bohórquez Miércoles, 22 de Julio de 2009 14:50

Los vestigios humanos que en Sopó, hasta la fecha, registran  mayor antiguedad, corresponden al período formativo denominado Período Herrera. 
Período Herrera, nombre que le fué asignado en razón a que las primeras evidencias de este  período cultural fueron
 localizadas en inmediaciones de la "Laguna de la Herrera", jurisdicción del municipio de MOsquera, Cundinamarca.
Este hallazgo registrado en La Laguna de "La Herrera" fué  caracterizado como el primer hallazgo con evidencias cerámicas  que corresponden  a las primeras prácticas de  alfarería desarrolladas en la sabana.
Los análisis de carbono efectuados para este hallazgo de  "La Herrera" registraron  una datación  de   3300 años AP. [1300 años a.p.]
De acuerdo con los estudios citados, las evidencias arqueológicas rescatadas en Meusa Sopó, según estudios de Langebaeck 1986, Botiva y Celis 2012, presentan similitudes con Mosquera y Zipacón [hallazgo período Herrera] por lo que los arqueólogos citados establecen para Sopó, datación de Período Herrera contemporánea con dichos sitios; razón por la que  podemos afirmar que el hombre más antiguo del municipio, tiene aproximadamente 3.300 años.
Fragmentos Herrera Sopó
Langebaeck 1986
Los vestigios del Período Herrera en Sopó, fueron localizados en la Vereda de Meusa, sector el Muelle; y las evidencias rescatadas corresponden a fragmentos de vasijas de cerámica, cuyo estilo, técnica de fabricación y datación,  sitúan dichas evidencias , en el "Período Herrera", confirmándose  así que en Sopó se registró un desarrollo cultural anterior  al período Muisca.
Estos pobladores premuiscas del valle de  Sopó, se convierten, hasta la fecha, en los pobladores soposeños más antiguos del   municipio, justamente al Período Herrera que se reconoce como el período en el que se inició el desarrollo de la Cerámica.
En Este mismo sitio, Meusa - el muelle, Langebaeck registro evidencias de dos periodos culturales posteriores al Período Herrera y  que corresponden a secuencias culturales muiscas: El Período Muisca Temprano y Muisca Medio.
En Sopó con relación a la cultura   Muisca, los primeros vestigios fueron descubiertos en el año 1935 en el sitio Altamira-centro urbano y su datación fechada en el año 800. 
Es importante tener en cuenta que los registros más antiguos de  poblamiento muisca en  la zona andina, datan desde el año 700.  
En Sopó el arqueólogo sueco Gustaf Bólinder en el año de 1935  localizo en el sitio "Altamira" un yacimiento arqueológico con evidencias del  poblamiento temprano de los muiscas.  “Altamira”  perteneció en tiempos muiscas  a  la ancestral aldea Queca-Cueca.
Urna votiva cerro-Altamira
Bólinder 1935
La excavación dirigida por Bolinder, registró un cementerio muisca con 42 tumbas,  dos de ellas con entierro múltiple, una con 5 cuerpos y otra con 3. Probablemente estas tumbas de entierro múltiple contenían los restos de los Sybyntibas y su familia.  Las otras presentaron restos de un solo cuerpo. Las practicas de inhumación en las tumbas de Sopó, tienen similitudes con otros hallazgos en  la sabana que  también corresponden   al Período Temprano Muisca. 
Las características destacadas  por Bolinder en el cementerio Muisca de Sopó son entre otras: su cercanía a la quebrada, la profundidad de las tumbas de aproximadamente 1.80 metros, el ajuar funerario, vasijas ceremoniales pintadas en colores rojo y negro, adornos como collares tallados finamente en piedra, copas musicales entre otros utensilios y por cada cuerpo un chorote. Una de las copas llamó la atención del arqueólogo, pues al mover la pieza, esta emitía desde su base un sonido que fue descrito como tintineo o cascabeleo musical. 
Otro registro de gran importancia en Altamira fueron dos Urnas Ofrendatarias de estilo antropomorfo, localizadas en un área no muy distante  del cementerio y con mayor cercanía  a la cima  de la montaña. La mayor cercanía a la cima,  indica  que  el cerro adyacente a  Altamira fungía como un sitio ceremonial y sagrado para los Muiscas de Queca-Cueca, donde realizaban ceremonias de agradecimiento  y depositaban pagamentos a la madre tierra.
Sobre las urnas de Queca según Bólinder, sólo una contenía ofrenda, en tanto que la otra se encontró vacía. La ofrenda que contenía la urna era un Tunjo de oro con un báculo en la mano. 
El báculo o bastón dentro de la simbología muisca significaba respeto y jerarquía y según las leyes, el báculo sólo podía ser utilizado por el Jefe o Cacique de una Aldea. De acuerdo con lo anterior   La Urna de la figura con báculo  necesariamente correspondía a una ofrenda o pagamento del Jefe Sybintyba de Queca. 
En cuanto a la segunda Urna, surgen algunas preguntas: por ejemplo: ¿por qué los muiscas depositaron una urna ofrendataria vacía?, acaso   alguien se anticipo a “recolectar las ofrendas”?. 
Sobre  los rituales de pagamento, sabemos que  eran sagrados y por tanto las urnas jamás se "entregaban" o devolvían a la tierra vacías, ya que el ritual significaba agradecimiento y/o pagamento de la colectividad y las urnas, según los cronistas, eran depositadas rebosantes de ofrendas!. 
Enlace relacionado:  Sopó, territorio arqueológico:


Otros Apuntes  Historia de Sopó en los siguientes:
http://ruborpuebloscundinamarca.blogspot.com/2009/05/fundacion-de-sopo.html
http://ruborpuebloscundinamarca.blogspot.com/2012/03/sopo-1896-decreto-presidencial.html







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